Antes de ser White Cloud, fuimos Frandea.
Seis años limpiando propiedades de Airbnb en Mérida. En ese tiempo vimos el mismo problema una y otra vez — lavanderías de barrio que no entregaban a tiempo, blancos que llegaban mal, un eslabón que rompía toda la operación justo antes de un check-in.
White Cloud existe para cerrar ese eslabón. No somos una lavandería que aprendió de Airbnb. Somos una operación de Airbnb que decidió resolver su propio problema — y ahora lo resuelve para otros hosts que viven exactamente lo mismo.
No somos una lavandería que aprendió de Airbnb. Somos una operación de Airbnb que decidió resolver su propio problema.
Tres razones que no son promesas. Son hechos.
Operación impecable, sin sorpresas
Tiempos cumplidos, calidad uniforme, reposición inmediata si algo falla. No prometemos tranquilidad: la entregamos cada semana.
Aliado, no proveedor
Somos la extensión operativa del host — hablamos su idioma, entendemos sus tiempos, y respondemos por el resultado, no solo por la tarea.
Autoridad ganada en cancha
Nacimos operando limpieza de Airbnbs. Sabemos lo que duele porque nos dolió. Esa diferencia se nota en cada entrega.
El no negociable
Si algo falla, lo resolvemos antes de que el huésped lo note.
Un estándar que no depende del día.
Con el host
Una sola responsabilidad menos en su lista. Un interlocutor, un estándar, sin necesidad de supervisar.
Con la operación
Cada entrega igual a la anterior. La consistencia es lo que una lavandería de barrio no puede dar — y lo que un host serio valora más que el precio.